
Cuando una persona escucha por primera vez el término “Distribuidor Independiente”, normalmente imagina a alguien vendiendo productos puerta a puerta o cargando mercancía de un negocio a otro.
La realidad es muy distinta.
Después de más de catorce años trabajando con pequeños comercios en República Dominicana, hemos comprobado que el trabajo de un distribuidor consiste, principalmente, en conectar negocios con oportunidades de generar ingresos adicionales.
Todo comienza identificando una oportunidad
Un distribuidor observa los comercios de su comunidad.
Puede ser un colmado.
Una farmacia.
Una cafetería.
Una tienda de celulares.
O cualquier negocio que reciba clientes diariamente.
Su objetivo es identificar aquellos comercios que todavía pueden ampliar los servicios que ofrecen a sus clientes.
La primera conversación
El siguiente paso es conversar con el propietario.
Escuchar.
Entender cómo funciona su negocio.
Responder preguntas.
Y explicar, de forma sencilla, cómo puede comenzar a ofrecer nuevos servicios sin cambiar la naturaleza de su negocio.
No se trata de convencer a cualquier precio.
Se trata de mostrar una oportunidad que realmente pueda aportar valor.
El acompañamiento hace la diferencia
Cuando un comercio decide incorporarse, comienza una etapa muy importante.
El distribuidor acompaña al nuevo negocio durante sus primeros pasos.
Responde dudas.
Explica el funcionamiento de la plataforma.
Comparte recomendaciones basadas en la experiencia.
Ese acompañamiento genera confianza y facilita que el comercio aproveche correctamente todos los servicios disponibles.
Ningún día es igual
Hay días dedicados a visitar nuevos comercios.
Otros se utilizan para dar seguimiento a negocios ya incorporados.
También existen días donde una simple conversación termina convirtiéndose en una excelente relación comercial.
Por eso este trabajo nunca resulta monótono.
Cada visita representa una nueva posibilidad.
El verdadero objetivo
El objetivo nunca ha sido realizar una única venta.
El verdadero objetivo consiste en construir relaciones comerciales duraderas.
Con el tiempo, una cartera bien atendida puede convertirse en una fuente constante de ingresos adicionales.
Por eso, escuchar, orientar y acompañar son habilidades mucho más importantes que simplemente vender.
Conclusión
Ser distribuidor independiente significa ayudar a otros negocios a crecer mientras tú también construyes tu propio proyecto.
No necesitas cargar mercancía.
No necesitas abrir un local.
No necesitas realizar grandes inversiones.
Necesitas constancia, interés por ayudar a otros negocios y disposición para construir relaciones comerciales que perduren en el tiempo.
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